domingo, 17 de febrero de 2013

El abeto y el espino

Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:

-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y 
 los techos de los templos. 
 ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
-¡Si recordaras-replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, 
 preferirías la suerte del espino!



Busca siempre la buena reputación pues es una gran honra, pero sin jactarte por ello,  
y también cuídate de los que quieren aprovecharse de ella para su propio provecho.







sábado, 16 de febrero de 2013

Estrellas de mar


Había una vez... un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de una colonia de pescadores. 
Todas las mañanas iba a caminar por la orilla del mar para inspirarse y las tardes las concurría en su casa escribiendo. 
Cierto día, mientras caminaba por la playa, vio una sombra que parecía bailar. Al acercarse a esa figura, se dio cuenta que se trataba de un joven que recogía estrellas de mar que estaban en la arena para tirarlas nuevamente al mar. 
- ¿Por qué está haciendo esto? - preguntó el escritor. 
- ¿Usted no ve? - explicó el joven - La marea está baja y el sol está brillando. Ellas se secarán y morirán si permanecen aquí, en la arena. 
El escritor se quedó paralizado por lo que había dicho el joven, y él le dijo: 
- Joven, existen millones de kilómetros de playa en este mundo y centenas de millones de estrellas de mar desparramadas por las playas. ¿Qué diferencia hay? Vos tiras sólo unas pocas estrellas al océano y la mayoría muere. ¿Qué diferencia hay? 
- Para esa estrella, si hice una diferencia... 
Aquella noche el escritor no pudo escribir, ni siquiera dormir. Por la mañana del siguiente día volvió a la orilla, buscó al joven y se unió a él, juntos comenzaron a arrojar las estrellas de mar al océano.

Ahora son dos los que quieren hacer un lugar mejor, esa es la diferencia.
 


miércoles, 30 de enero de 2013

Los Niños



En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo. 
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...” 
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo: 
—Yo sé cómo lo hizo. 
— ¿Cómo? —le preguntaron. 
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo. 

"Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr". 
Einstein



lunes, 21 de enero de 2013

El águila y la flecha


Estaba asentada un águila en el pico de un peñasco esperando por la llegada de las liebres.

Mas la vio un cazador, y lanzándole una flecha le  atravesó su cuerpo.  

Viendo el águila entonces que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie exclamó:

-- ¡ Qué tristeza terminar mis días por causa de mis  plumas !


Moraleja:
Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias armas.