domingo, 8 de mayo de 2011

El niño y el maestro

Cuando estaba jugando a las orillas del Sena, un niño cayó al agua, mas por gracia divina se hallaba allí un sauce con cuyas ramas se salvó el pequeño. Pasó por allí un maestro de poco entendimiento, y el infante gritó:
– ¡Auxilio que me ahogo !
Ante dichos gritos, el maestro se volvió, e imprudentemente y fuera de situación, empezó a sermonear al infante:
– ¡Mira qué travieso, a dónde le ha llevado su locura !
¡Gasta tus horas cuidando esta clase de prole!
¡Desdichados padres, pobres de ellos velando a todo momento por esta turba inmanejable! ¡Cuánto deben padecer, y cómo lamento su destino!
Después de tanto hablar, saco al niño de las aguas.
Censuro aquí a muchos más de lo que se imaginan. Habladores y criticones y pedantes pueden reflejarse en el escrito anterior; cada uno de ellos forma un pueblo numeroso;
sin duda el Creador bendijo esa prolífica casta.
¡No hay tema sobre el que no piensen ejercer su habladuría! ¡Siempre tienen una crítica que hacer! ¡Pero amigo, líbrame del apuro primero, y después suelta tu lengua!

Antes de señalar los errores del prójimo, mejor primero ayúdalos a mejorar su situación
jean de la fontaine (1621-1695).



4 comentarios:

  1. Que cierto querida Diorella. Ofrece primero la mano, ya habrá tiempo para lo demás.

    Un abrazo.

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  2. ¡Hombre, mi querido Dante!!!
    Me alegra saber que te gusta.
    Un abrazo.

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  3. Llegó la Navidad, es el momento de compartir alegrías con los familiares y amigos, el momento de paz y felicidad, que pases unas felices fiestas.
    ¡¡feliz Navidad!!
    un abrazo.

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    Respuestas
    1. Te pido perdón por la tardanza en contestar, pero no he podido entrar en el blog.
      muchas felicidades para este nuevo año para ti y todos los que contigo recorren este camino de la vida.
      Abrazos.

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